jueves, 8 de febrero de 2018

Cracovia: mosaico del Perpetuo Socorro en el Santuario de San Juan Pablo II

El sábado 3 de febrero de 2018, el cardenal Stanisław Dziwisz bendijo el mosaico de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en el Santuario de San Juan Pablo II en Cracovia. El mosaico se encuentra en la “iglesia de la reliquia”.
El cardenal Dziwisz recordó que en Wadowice, en la iglesia parroquial donde se bautizó Karol Wojtyla, la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro recibió culto desde finales del siglo XIX. El futuro Papa rezó cuando todavía era un niño y un joven, y más tarde como sacerdote, obispo y cardenal. El mismo Papa recordó que la Madre de Dios siempre se le apareció como “Socorro perpetuo en tiempos difíciles”. El cardenal señaló que la forma en que se consideran las imágenes de la Madre de Dios es una de las características especiales de nuestra piedad. “Expresan nuestros sentimientos más profundos, nuestras esperanzas, nuestras experiencias de su atención constante”, enfatizó.
Luego agregó que la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es uno de los íconos marianos más conocidos, y sus innumerables copias “se encuentran en templos, capillas y casas cristianas de todo el mundo”. “Encomendamos todas nuestras acciones a María. En su intercesión encomendamos a la Iglesia en Polonia, en Europa y en todo el mundo, para que proclamemos con valentía el Evangelio de Cristo a todos los hombres que buscan la verdad, sedientos de amor y esperanza “, alentó finalmente al cardenal Dziwisz.

viernes, 12 de enero de 2018

¡¡Feliz Año 2018!!

Feliz Año... es un buen deseo para comenzar el año, ¿verdad?

Ojalá no nos cansemos pronto de tener buenos deseos para los que nos rodean. Al menos que nos duren el primer mes del año... y así poco a poco podamos ir aprendiendo a desear lo bueno todo el año.

Y cuanto más aprendamos a ello, más seremos capaces de ir agrandando nuestro corazón y hacer que los buenos deseos no sean sólo para los que nos rodean, sino para todos los que lo necesitan: los que están solos, o pasando hambre, o sufren guerras, o sienten miedo ante el batir del mar contra su débil esperanza en forma de barca entre las olas...

Ojalá nuestros buenos deseos fueran sobre todo buenos. No egoístas y simplones. Buenos de verdad.

Así, sí os deseamos de corazón... feliz año!