martes, 23 de febrero de 2010

Un Via Crucis repleto de testimonios

Más de 1. 500 personas, muchas de ellas jóvenes, recorrieron en peregrinación un Vía Crucis con la Cruz de la JMJ hasta Cuatro Vientos

"La nueva juventud está dispuesta a prepararse para la JMJ abrazándose a Cristo y llevando su cruz". El cardenal Antonio María Rouco Varela, quien presidió el Vía Crucis, eligió estas palabras dedicadas a los jóvenes para recibir a la Cruz de la JMJ a su entrada a la iglesia de Nuestra Señora del Aire, etapa final de la celebración religiosa. La próxima vez que la Cruz vuelva por estos lugares será en agosto de 2011, presidiendo el encuentro del Papa con los jóvenes.

El cardenal Rouco Varela presidió la procesión acompañado por el vicario de la zona Julio Lozano, el arcipreste Julio Palomar y distintas autoridades civiles como la concejala del distrito de la Latina, doña Begoña Larrainzar, y el concejal del distrito de Carabanchel Carlos Izquierdo.

A lo largo del recorrido se leyeron distintos pasajes correspondientes al final de la vida de Jesús acompañados de una oración recitada por el cardenal Rouco Varela, así como de distintas meditaciones, peticiones o testimonios, dependiendo de cada estancia.

Testimonios de fe y vida en Cristo

Los momentos más emotivos de este Vía Crucis se vivieron durante los testimonios de algunos de los vecinos de los barrios de Carabanchel y La Latina que intervinieron en algunas de las estaciones.

"Soy María del Mar, tengo 24 años y una enfermedad degenerativa sin diagnóstico, esta es mi cruz. Pienso que para llevar esta cruz hay que creer en Dios, ayudar a los demás, ver tu luz y dejarte ayudar. Dios es nuestro Padre y siempre nos da la fuerza para continuar pase lo que pase" leía una valiente Mar.

Otra vecina, quien prefirió mantener el anonimato, relataba la resignación, el esfuerzo y la fe que tuvo que mantener ante la enfermedad de su madre. "Cuando a mi madre le detectaron Alhzeimer, sabía lo difícil que iba a ser hacer de Cireneo con ella. He tenido momentos de duda, de inseguridad, de impaciencia pero Dios ha sido mi refugio, que ha ido poniendo luces en mi camino, hasta ser capaz de hacer mía la frase de la Madre Teresa de Calcuta: 'Más vale poner una vela en las tinieblas, que maldecir la oscuridad" afirmaba.

En la penúltima estancia, las lágrimas cortaban la voz de Rosa, vecina de la parroquia de San Alfonso, cuya historia de sufrimiento y dolor llegaba al corazón de todos los presentes: "Quiero decirles a todos, y en especial a los jóvenes, que si en medio del dolor, de la enfermedad y de las hondas dificultades, todos se ponen la cruz que Jesús tomó, todo será distinto, Él nunca nos abandonó".

El cardenal Rouco Varela transmitió ánimo y fuerza a los protagonistas de estas historias dándoles las gracias por su testimonio de fe y señalando que "aunque la vida es Vía Crucis, también es Vía Amoris, es Vía Resurreccionis, es Vía Vida y Vía de la Felicidad. Ese es el futuro".

Los jóvenes se preparan para la JMJ
La numerosa presencia de los jóvenes fue la gran protagonista de este acto religioso y para ellos fue destinada la última estancia del Vía Crucis. El testimonio de un joven cristiano, convertido hace siete años en el encuentro de los jóvenes españoles con el Papa Juan Pablo II, fue el broche de la llegada de la Cruz a Cuatro Vientos.

El Cardenal Rouco Varela dirigió la oración de clausura con unas palabras especialmente dedicadas a todos los jóvenes: "Cristo vuelve, la JMJ vuelve y con ésta vuelve una gran ocasión y una gran gracia para que la juventud cristiana lleve al mundo la buena nueva de Cristo".
(La agencia católica de noticias ZENIT, de difusión mundial, ha incluido en su Servicio diario de noticias del 22 de febrero, una crónica al respecto).