martes, 23 de junio de 2009

NOVENA AL PERPETUO SOCORRO, miércoles 24

Tema: (San Juan Bautista) Una misión para cada etapa de la vida.
Grupos: Vida Ascendente.

Canta: Coral “MaterDomini”.
REFLEXIÓN (P.Laureano del Otero, cssr)
1. La mirada

Varias veces nos hemos fijado en la mirada de María, esos ojos que seguro vieron con sorpresa cómo la anciana Isabel daba a luz a san Juan. Los mismos ojos miran hoy a otros ancianos, a otras personas mayores. Por eso estas palabras de hoy van dedicadas a quienes con muchos años encima seguís avanzando por los caminos de la fe con grandes valores: la coherencia, la oración constante, el amor a Maria…

2. Cada etapa de la vida tiene una misión

Isabel es Madre en la ancianidad. María es madre de joven, pero luego es Madre de muchos incluso después de llegar a la meta de su vida, el cielo. Como ellas, necesitamos la luz de la fe para ver que realmente tenemos una misión:
+ Orar por los que no oran o no tienen tiempo para hacerlo.
+ Transmitir la fe a los más pequeños de la familia.

Porque la fe nos ayuda a afrontar cada etapa de la vida como una vocación para la misión. Lo decíamos el domingo: hay muchas vocaciones en cada etapa de la vida. Con los años también se asumen misiones. Los años pueden ser vividos de dos formas: la buena y la mala. Como un racimo de uvas, uno puede dar al final vino con solera o vinagre. Y ya sabéis que en unas bodas en las que estuvo María, el mejor vino se sirvió al final.

Os podéis sentir hoy como una frágil vela que está apunto de consumirse, pero daos cuenta que la vela, tenga mucha o poca su cera, siempre cumple con su misión de alumbrar. Se va consumiendo, pero nunca deja de iluminar.

3. Descubrir

De la mano de María y de Jesús, descubrimos con los años:

* Que pocas cosas son necesarias, a pesar de los afanes de haber sido muchas veces la Marta inquieta.
* Que somos un proyecto de Dios inacabado, en el que él nos sigue conquistando con su amor y su delicadeza.
* Que él va dando sentido al camino recorrido y que nacen frutos donde todo parecía un sembrado baldío.
* Que seguir cumpliendo años es una aventura en la que Dios escoge nuestra debilidad como lugar de su presencia.
* Que podemos ofrecer a los demás nuestra experiencia y nuestra amabilidad, los mejores dones que tiene un anciano.

“Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama” Marcel Prévost.

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